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Derechos y deberes al arrendar una propiedad

Arrendar bien exige claridad sobre reparaciones, habitabilidad, cuidado del inmueble y responsabilidades de propietario y arrendatario.

Aracely Cretier

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Entrega de llaves de una vivienda en arriendo

Cuando un propietario decide arrendar una propiedad, no está simplemente entregando las llaves a cambio de una renta mensual. Está poniendo un activo en manos de otra persona y, junto con los derechos que naturalmente conserva sobre ese inmueble, asume también responsabilidades que no desaparecen porque exista un arrendatario viviendo en él.

Y probablemente una de las confusiones más frecuentes en un arriendo aparece justamente cuando algo falla.

Cuando el problema es propio del inmueble

Una filtración desde el techo, una cañería que presenta problemas producto de su antigüedad, humedad estructural, una falla eléctrica propia de la instalación o daños provocados por un temblor no deberían transformarse automáticamente en responsabilidad de quien arrienda.

La legislación chilena establece que el arrendador debe mantener la propiedad en condiciones que permitan utilizarla para el fin para el cual fue arrendada. En términos generales, las reparaciones necesarias del inmueble corresponden al propietario, mientras que el arrendatario debe hacerse cargo de aquellos deterioros relacionados con su uso, negligencia o responsabilidad directa.

La diferencia parece sencilla, pero en la práctica puede generar muchos conflictos.

Si una ventana se rompe por responsabilidad del arrendatario, evidentemente no estamos ante el mismo escenario que una filtración producida porque la impermeabilización del edificio cumplió su vida útil. Tampoco es equivalente una pared dañada por quien habita la propiedad que una grieta o desperfecto provocado por un terremoto.

De hecho, el Código Civil contempla expresamente que el arrendatario no responde por deterioros derivados del paso del tiempo y del uso legítimo, de situaciones de fuerza mayor o caso fortuito, ni de problemas relacionados con la calidad, antigüedad o defectos de construcción del inmueble.

Por eso, frente a un sismo importante, una inundación externa u otra situación extraordinaria, la pregunta correcta no debería ser simplemente “¿quién estaba viviendo allí cuando ocurrió?”, sino “¿cuál fue la causa del daño?”. Ese análisis cambia completamente la responsabilidad.

Habitabilidad y reparaciones urgentes

También existe otra obligación que a veces se olvida: una propiedad arrendada debe seguir siendo razonablemente habitable y utilizable. Si aparece una reparación urgente que no puede postergarse, el propietario debe gestionarla.

Y cuando un problema llega a afectar seriamente el uso de una parte importante del inmueble, incluso pueden surgir derechos para el arrendatario respecto de la renta o de la continuidad del contrato, dependiendo de las circunstancias.

Los deberes de quien arrienda

Pero los derechos del propietario son igualmente importantes.

Quien arrienda debe cuidar la propiedad, utilizarla de acuerdo con lo establecido en el contrato, pagar oportunamente la renta y responder por los daños que él, su familia, sus visitas o quienes dependan de él ocasionen por negligencia o mal uso.

La obligación del propietario de mantener el inmueble no significa que deba asumir cualquier deterioro que aparezca durante el período de arriendo.

Prevenir también protege el patrimonio

Por eso un buen contrato, un inventario detallado, fotografías del estado de entrega y una comunicación documentada durante todo el arriendo pueden ahorrar muchos problemas.

También recomiendo algo que va más allá de la obligación legal: no esperar a que una propiedad presente un problema grave para preocuparse de ella.

Una propiedad es un activo. Revisar periódicamente techumbre, sellos, instalaciones eléctricas, cañerías, artefactos y posibles signos de humedad no solo protege al arrendatario. Protege principalmente el patrimonio del propietario.

Lo mismo ocurre después de un terremoto o un evento importante. Aunque aparentemente todo esté funcionando, puede ser prudente revisar aquellos elementos de la propiedad que eventualmente pudieron resultar afectados, especialmente cuando existen señales visibles de daño.

Administrar con claridad

En Cretier Pro creemos que una buena administración inmobiliaria no consiste solamente en cobrar el arriendo todos los meses. Consiste en proteger la propiedad, anticiparse a los problemas y mantener una relación clara entre propietario y arrendatario.

Porque un buen arrendatario tiene obligaciones. Pero un buen propietario también.

Y cuando ambas partes entienden claramente dónde comienzan y dónde terminan sus responsabilidades, el arriendo deja de ser una fuente permanente de conflictos y comienza a funcionar como lo que debería ser: una relación contractual bien administrada y un activo correctamente protegido.

Un buen arrendatario tiene obligaciones. Pero un buen propietario también.

¿Necesitas tomar una decisión sobre tu propiedad?

Cada caso requiere un análisis distinto. Conversemos sobre tu propiedad, tus objetivos y la estrategia más adecuada para avanzar.

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